Claves para recuperar la producción forrajera tras la sequía.

Muchos ganaderos y productores mixtos ven con preocupación que sus campos se achicaron por la sequía y quieren recuperar desesperadamente la producción forrajera con siembras para pastoreo, apuntando a las lluvias otoñales.

 


Esos empresarios deben considerar una serie de cuestiones técnicas para no estrellarse en el intento. A continuación, un chek list de puntos por revisar. Por ejemplo, si la decisión es sembrar una avena como verdeo de invierno, la primera precaución es esperar una lluvia importante (por ejemplo 100 mm) que recargue el perfil. "No se puede sembrar en suelo seco especulando con que después va a llover", aconseja un técnico del sur de Santa Fe. Justifica su recomendación en el costo actual de un verdeo de invierno, que puede llegar a US$150-200 por hectárea. El siguiente punto por considerar es la residualidad de los herbicidas empleados en 2017. Normalmente requieren 500-600 mm para lavarse, pero el proceso se complicó con la seca y puede afectarse la emergencia de una alfalfa que se siembre en marzo. Lotes tratados con picloram en primavera, por ejemplo, deberían ser descartados para siembra de la leguminosa.

 

Cultivos

También hay que considerar la especie forrajera por implantar en función del cultivo agrícola posterior y del pronóstico de lluvias. "Si se va a girasol en el ciclo 2018/2019, el pastoreo de invierno debería ser centeno, que desocupa temprano el lote. Si se irá a un maíz tardío, en cambio, se podría recurrir a una avena de ciclo más largo", diferencia el técnico. Por otro lado, el año 2018, con napas descendidas, resulta indicado para la implantación de alfalfa, una especie de raíz pivotante que puede "bombear" agua desde grandes profundidades. "Ningún cultivo agrícola podría prenderse a una napa ubicada a tres metros de profundidad. Si llueve en las próximas semanas se podría aprovechar para implantar la alfalfa y que desarrolle rápidamente raíces en profundidad, para acceder a napas lejanas", proyecta el asesor.

Otra cuestión: la protección de la semilla forrajera. Al implantar un verdeo de invierno es importante aplicar Carbendazin, Thiram u otros fungicidas para proteger las plántulas de ataques de hongos. La precaución es particularmente importante en cebada, para prevenir las manchas que afectan al cultivo.

 

Salinidad

También es conveniente usar estos productos en los cultivos de servicio que se implantarán en otoño -por ejemplo, trébol persa, trébol subterráneo, vicia, etcétera-, que tienen como función acumular nitrógeno para el cultivo siguiente y producir biomasa que aporta nutrientes al suelo. Por otro lado, en algunas ocasiones será necesario aplicar yeso al suelo para amortiguar la salinidad. Después de las inundaciones de invierno-primavera y de la sequía de verano, pueden aparecer "calvas" en los lotes. Son sectores sin vegetación por presencia de sales en superficie, que quedan una vez que se evapora el agua.

Para implantar mejor alguna especie tolerante a estas condiciones se pueden aplicar 150 kilos por hectárea de yeso en la línea de siembra, como si fuera un fertilizante, abriendo bien los dosificadores de la sembradora. Este producto no es tóxico de la semilla y tiene efecto durante dos/tres meses, mejorando las condiciones de implantación.

 

Considerar todos estos factores descriptos puede contribuir a producir más forraje con las mismas herramientas de la empresa, aplicando tecnologías de costo cero o muy bajo.

 Confederación de Asociaciones Rurales

de Buenos Aires y La Pampa  

 

 

 Confederaciones Rurales Argentinas 

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